¿Qué es el
glaucoma?
El glaucoma es una enfermedad del nervio óptico,
el cual se encarga de llevar al cerebro las imágenes
que percibimos. Se le relaciona frecuentemente con el
aumento de la presión intraocular y con la insuficiencia
vascular. Estos factores pueden llevar a un daño
irreversible del nervio óptico y a la pérdida
del campo visual, ocasionando la ceguera si no es tratado.
Existen varios tipos de glaucoma tales como: el glaucoma
congénito, el glaucoma del desarrollo, el glaucoma
pigmentario, el glaucoma agudo, el glaucoma inducido
por medicamentos, siendo la forma más frecuente
(constituye más del 90% de casos) el glaucoma
primario de ángulo abierto llamado también
glaucoma crónico simple.
¿Qué causa el glaucoma?
Dentro del ojo fluye permanentemente un líquido
llamado humor acuoso. Existe una constante producción
de este líquido en pequeñas cantidades
la que debe drenar a través del sistema de drenaje
microscópico.
Este flujo de líquido constante puede compararse
con un fregadero con el grifo abierto. Si el fregadero
se taponea el agua se acumula y desborda. Dentro del
ojo el exceso de líquido no puede escapar, si
el sistema de drenaje del ojo se obstruye, entonces
la presión del fluido dentro del ojo puede aumentar,
y puede dañar el nervio óptico.
¿Quiénes son las personas en riesgo?
El glaucoma primario de ángulo abierto ocurre
principalmente en personas mayores de 40 años
de edad, incrementándose el riesgo a mayor edad.
Las condiciones que aumentan el riesgo son: la edad,
historia familiar de glaucoma, ascendencia africana,
diabetes, hipertensión arterial asociada, miopía
elevada y lesiones oculares coexistentes.
¿Cómo se detecta el glaucoma?
El glaucoma se detecta en el examen oftalmológico.
Esta enfermedad por lo general no produce síntomas.
Solo en condiciones muy avanzadas del glaucoma y cuando
ya se ha producido una pérdida considerable de
la visión, el paciente puede percatarse de que
algo ocurre en sus ojos.
En la consulta, el oftalmólogo tomará
la medida de la presión intraocular, siendo la
mejor técnica la tonometría de aplanación;
también examinará el estado del nervio
óptico; determinará la profundidad de
la camara anterior y calificará la apertura del
ángulo con un examen de gonioscopía. Si
se juzga conveniente se hará un examen de campos
visuales.
Los resultados obtenidos proporcionan al médico
oftalmólogo los criterios necesarios para calificar
o descartar la presencia de glaucoma o de sospecha de
glaucoma.
¿Qué se debe hacer en caso de
glaucoma?
Su oftalmólogo establecerá un plan para
el control y el seguimiento de la enfermedad e indicará
tratamientos ya sea con medicamentos, con rayos láser
o con cirugía según el caso en particular.
Los medicamentos utilizados en la actualidad son muy
eficientes, sin embargo se tendrá que ensayar
su efecto en cada caso con el fin de determinar el esquema
terapéutico más adecuado. Todos los medicamentos
antiglaucomatosos presentan efectos colaterales.
La cirugía con rayos láser es recomendada
en condiciones especiales de glaucoma empleándose
la trabeculoplastía, o la iridotomía con
láser. Cuando se requiere la cirugía en
quirófano se realiza la operación filtrante
en varias modalidades; el implante de válvula
de drenaje antiglaucomatosa o los procedimientos ciclodestructivos.
Aunque el glaucoma no es curable, la detección
temprana y el rápido establecimiento de un tratamiento
antiglaucomatoso junto a un estricto control, puede
llegar a preservar la visión por tiempo indefinido,
mejorando el pronóstico visual de cada paciente.
Por ello nuestra recomendación es que se realice
un control periódico de la presión intraocular,
especialmente si alguno de los factores de riesgo mencionados
está presente.
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